divendres, 13 de gener de 2012

OTROS REFERENTES INOLVIDABLES: Walt Whitman (1819-1892)

A menudo, los amores y las pasiones culturales, y de otras índoles, varían con el paso del tiempo. Para mí, éste no ha sido el caso en relación a Walt Whitman, de quien me enamoré a primera vista, o más bien lectura, cuando aún no contaba veinte años. Mi amor por él a los 35 sigue siendo intenso.

Y es que, este autor, pero, ante todo, este gran ser humano que fue Walt, o que supo representar textualmente a través de su "yo" poético, encarna a través de su obra un ideal de vida que comparto: la democratización de la cultura, que pasó por reformar tanto la forma como el contenido de una poesía Europeísta anquilosada, dándole a la poesía propiamente norteamericana el pistoletazo de salida que necesitaba, pero que, sobre todo, se caracterizó por  la inscripción literaria, poética, de la experiencia del ciudadano de a pie, del marginal (ya fuese homosexual, esclavo, mendigo o prostituta); una trayectoria vital que describe con la misma intensidad, con el mismo amor y con el mismo respeto que la de cualquier ciudadano privilegiado, dotando de dignidad a aquellos que, a veces, se ven privada de ella socialmente.

Advertiréis que uso el presente, y es que los poemas de Whitman tienen la rara cualidad de hablar de un siglo XIX que, desde el punto de vista del lector, o, al menos de esta lectora, resulta absolutamente fresco, vivo, actual. Por eso, considero que "Song of Myself" ("Canto a mí mismo"), el primer libro que conforma la gran y única obra poética de Whitman, Leaves of Grass (Hojas de Hierba), es mi "Biblia personal", porque es una compilación de poemas a la que puedes volver innumerables veces sin cansarte de re-leerla, dado que incluye un poema, o un verso, para cada fase vital, para cada estado mental, para cada necesidad emocional. De hecho, durante años llevaba mi copia del "Canto" encima y la sacaba en los sitios y momentos más insospechados. Nunca me falló: siempre estuvo ahí, con una palabra amiga, cuando la necesité. ¿De cuántos libros se puede hacer esa aseveración?



Imaginaréis, pues, la emoción que me embargó cuando, visitando la casa-museo Keats-Shelley, en la Piazza di Spagna (Roma), vi expuesto en la biblioteca del recinto (ver imagen inferior), un libro de Whitman: eran los poemas de Keats anotados por él mismo, de su puño y letra. En sus comentarios se atisbaba ya el que sería su gran proyecto literario, ensalzar la vida cotidiana, celebrarla como merece ser celebrada.



De hecho, es éste el concepto que me ha motivado a crear esta entrada ya que, como recordaréis, en mi entrada sobre Monica Vitti y el día que el hombre llegó a la luna (ver entrada del día 8 de enero) me referí a unas palabras de la propia Monica que, a mi parecer, encapsulaban este modo de percibir la existencia eminentemente Whitmaniano. Más concretamente, me hicieron pensar en un poema recogido en el "Canto" del cual os extraigo el fragmento que me vino a la memoria. Es de la sección 42, y la versión  que consigno aquí proviene de la edición del poemario publicada por Alianza Editorial, traducción de Manuel Villa Raso.

  

Dice así:

 "My words are words of a questioning, and to indicate
reality;
This printed and bound book—but the printer and the
    printing-office boy?
The marriage estate and settlement- but the body
and mind of the bridegroom? also those of the bride?
The panorama of the sea - but the sea itself?
The well-taken photographs—but your wife or friend close and solid
    in your arms?
[...]
Sermons, creeds, theology—but the human brain, 
and what is called reason, and what is called love? and what is called life?"

"Mis palabras son palabras que preguntan y hablan de 
       realidad;
este libro impreso y encuadernado ... pero ¿y el
      impresor y el muchacho de la imprenta?
Y la dote y los acuerdos matrimoniales ...  pero ¿y el
      cuerpo y la mente del novio y los de la novia?
El panorama del mar ... pero ¿y el mar mismo?
Las fotografías bien tomadas ... pero ¿y tu mujer
      o amigo fuertemente apretados en tus brazos?
[...]
Los sermones, doctrinas y la teología ... pero ¿y el 
      cerebro humano y lo que llamamos razón, lo que
      llamamos amor, lo que llamamos vida?"

¡Que disfrutéis del fin de semana!


2 comentaris:

  1. Muchísimas gracias, Sofia! Sólo he pretendido transmitir mi entusiasmo por Whitman; espero haberlo conseguido un poquito, él se merece todos los lectores del mundo. :)

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