dilluns, 26 de desembre de 2011

BIOGRAFIA: Monica y el amor (I). Roberto Russo.

Me perdonaréis si, volviendo de estas minivacaciones navideñas, reemprendo este blog con una entrada “rosa” propia de “Sálvame Deluxe”, pero hace tiempo que siento la necesidad de reparar una injusticia que advierto en la prensa y en algunas páginas webs de admiradores de Monica Vitti. Bien, a mí no me parece de recibo (quizás discrepéis) que siempre se ensalce la relación de Monica con Michelangelo Antonioni, que duró diez años, y apenas se mencione su relación con Roberto Russo, a quien lleva unida sentimentalmente unos cuarenta años, aproximandamente.

Sí, entiendo que el tándem Vitti-Antonioni tiene más “glamour” por aquello de la mitificación de la creación artística, porque se asocia su unión a la tetralogía sobre la “incomunicabilidad” (L'Avventura, La Notte, L'Eclisse e Il Deserto Rosso), a la performatividad de los roles “artista-musa” (que yo creo que son muy discutibles en este caso pero... me reservo este tema para otra futura entrada de este blog); en fin, comprendo la fascinación por esa relación entre dos artistas carismáticos.

No obstante, llamadme chapada a la antigua, llamadme romántica, llamadme lo que queráis, vaya..., yo creo que el hombre de su vida es Roberto Russo.  Parafraseando las palabras de Alberto Moravia en El tedio, sé que es imposible juzgar los amores ajenos, y creedme cuando os digo que no lo pretendo. Pero sí que me apetece contar hoy que Roberto Russo, fotógrafo de escena 16 años más joven que Monica Vitti, ha estado a su lado ininterrumpidamente desde principios de los años '70, concretamente empezaron su relación cuando él contaba tan sólo con 26 años y ella tenía 42. Y también quiero resaltar que, según fuentes periodísticas, se tuvieron que enfrentar al rechazo de una sociedad patriarcal, e incluso diría misógina, que no entendía que una mujer "mayor" mantuviera una relación amorosa estable con un hombre más joven. (Por supuesto, nadie comentó nada cuando Antonioni  se vinculó sentimentalmente a Monica, que, dicho sea de paso, era catorce años más joven que él). Y, por último, quiero dejar constancia en este blog de que, según fuentes cercanas a la pareja, Roberto lleva cuidando de Monica, enferma de Alzheimer, más de diez años. Y yo sólo puedo decir: ¡Bravo, Roberto!

Por supuesto,  el tiempo que dura una relación no es necesariamente equiparable a su intensidad, pero yo sigo creyendo en la belleza de un amor que supera toda clase de trabas, entre ellas el paso del tiempo y la decadencia que, por desgracia, éste nos inflige a los seres humanos. Como bien escribió Virginia Woolf en su última carta a su marido Leonard: “Querido Leonard, siempre quedarán los años que hemos compartido, siempre quedará el amor, las horas.”

Como último apunte, os dejo las palabras de Monica sobre Roberto:

“Con Roberto somos amigos, hermanos, amantes, compañeros de juegos, antagonistas… Roberto es discreto, inteligente y sutil, una mirada o un gesto mío bastan para que sepa lo que pienso.”

Os adjunto unas fotografías de Roberto y Monica que abarcan desde los años ’70 hasta el 2000, último año en el que Monica se mostró en público. (Después decidiría retirarse de la esfera pública y vivir el desarrollo de su enfermedad en la más estricta intimidad, deseo que Roberto ha secundado plenamente renunciando asimismo a asistir a cualquier acto oficial, como, por ejemplo, al homenaje que se le hizo a su mujer con motivo de su 80 cumpleaños el pasado 3 de Noviembre en el Festival de Cine de Roma.) La última imagen que veréis es del día de su boda, cuando llevaban ya 27 años de convivencia. ¡Qué monos!





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