dijous, 2 de febrer de 2012

OTROS REFERENTES INOLVIDABLES: Alberto Moravia (1907-1990) y la novela realista italiana

Se veía venir que acabaría escribiendo una entrada sobre Alberto Moravia. De hecho, ya me he referido a su obra en este blog en un par de ocasiones: concretamente, a la relación intertextual que se puede establecer entre sus novelas y las películas de Michelangelo Antonioni.


Como ya creo haber mencionado anteriormente, descubrí a Moravia hará cosa de medio año y en este intervalo de tiempo he leído dos libros suyos que me han impresionado profundamente: el primero, me parece una lectura de aquellas que marcan un antes y un después en la vida de cualquier lector (o, al menos, de eso estoy segura, de esta lectora). Se trata de La Romana (1947), novela sobre una muchacha que, debido a una nefasta relación de dependencia con su madre (mujer amargada por su pobreza  y, por consiguiente, extremadamente materialista), se ve abocada a la prostitución en la Italia de los años treinta, dominada por la intolerancia fascista y por un clasismo virulento.



El segundo, El tedio (1960), cuestiona los límites del "vacío existencial" de la burguesía italiana de la posguerra, centrándose en un joven adinerado que verá cómo su identidad de artista "alternativo", basada en el hastío que siente ante la vida acomodada, se desdibuja a manos de su joven amante, una muchacha cuya verdadera (y, a mi juicio, patológica) falta de empatía, la hace personificar el verdadero tedio de una vida completamente carente de "sentido y sensibilidad".


Me gustó mucho la introducción de Ana María Moix a esta última novela, en la edición de la editorial Debolsillo, y hacía días que tenía ganas de consignar aquí un fragmento de la misma. Me parece un texto didáctico, erudito y aclarador para el lector o lectora que, como yo, se aproxima a Moravia para subsanar una laguna cultural y que, por tanto, precisa de una explicación sobre el contexto histórico italiano y sobre el género de la novela realista en dicho país. De hecho, gracias a Moix, estoy leyendo a Elio Vittorini (¡magnífico!) y espero hacer lo propio con otros autores que ella también menciona como  representativos de la novela italiana de posguerra. Creo que lo que ella tiene que decir es más interesante que cualquier comentario que pudiera hacer yo, así que os dejo con sus palabras. Moix explica:

"Por aquellos años [los sesenta], sus miles de lectores [de Moravia] sabían ya perfectamente qué les aguardaba - y qué buscaban - en un 'nuevo Moravia'. Sabían que el 'último Moravia' les enfrentaría al drama existencial del hombre contemporáneo, o, mejor dicho, a algunos de los componentes esenciales de ese drama. Y sabían que Moravia lo haría con la contundencia, la rotundidad, el lenguaje exacto, directo y crudo de la estética narrativa que, después de la Segunda Guerra Mundial, él mismo fundamentó: la estética de la novela realista italiana en cuyo cultivo brillaron nombres tan determinantes como los de Elsa Morante, Cesare Pavese, Natalia Ginsburg, Vasco Pratolini y Elio Vittorini. El desenmascaramiento de la doble moral de las clases pudientes, la vaciedad de los representantes de la burguesía acomodada que había apostado por el fascismo como arma de supervivencia, la inclusión de las teorías marxistas y freudianas como factores capaces de delinear la verdadera naturaleza de los avatares sociales y del carácter oculto de las pasiones humanas, el desvelamiento de la sexualidad como pulsión esencial del comportamiento humano y el tedio como sentimiento demoledor de la vida de los hombres son algunos de los elementos recurrentes en la obra narrativa de Alberto Moravia [...]."

Aún recuerdo cómo me fascinó reconocer en estas palabras los dos textos que ya había leído (siempre leo primero la novela y luego la introducción a la misma, porque, esta última suele explicar la trama - ¡no lo soporto! - y además me gusta llegar "virgen" a la lectura, no mediatizada por los comentarios de otro/-a). Me pareció especialmente interesante la conjunción de las teorías marxistas y freudianas en la obra de Moravia que apunta Moix, al ser éstas en cierto modo antitéticas: la primera, construccionista e historicista y, la segunda, de tendencia más esencialista y atemporal.

En suma, sólo quiero recomendaros que, si no lo habéis hecho ya, leáis a Alberto Moravia, escritor existencialista que se proclama heredero de Dostoyevski y que, al hablarnos del pasado, también nos habla del presente de una forma incisiva y, en ocasiones, demoledora.

Cierro esta entrada con un fragmento de La Romana que a mí me impactó y me emocionó (¡como os podéis imaginar lo tengo requetesubrayado!) y que creo resume muy bien la postura vital que emana de las novelas de este gran escritor. Dice así:

"A veces se me hacía extraño ser tan distinta en la soledad de cuando estaba acompañada, en mis relaciones conmigo misma y con los demás. Pero no me hacía la ilusión de estar sola y experimentar sentimientos tan violentos y desesperados. Creía que por lo menos una vez al día todos debían sentir la propia vida reducirse a una situación de angustia inefable y absurda. Sólo que a los demás ese conocimiento no les producía ningún efecto visible. Salían después de sus casas como yo, e iban de un lado para otro representando sinceramente sus papeles que no tenían nada de sinceros. Y ese pensamiento me confirmaba en la convicción de que todos los hombres, sin excepción, son dignos de compasión, aunque no sea más que porque viven."

¡Feliz fin de semana a todos/-as!


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