divendres, 23 de març del 2012

LAS PELÍCULAS DE MONICA VITTI (2): Deserto Rosso (Dir. Michelangelo Antonioni, 1964)

Hace días que pienso en cómo enfocar la entrada de hoy sobre Deserto Rosso, película de Michelangelo Antonioni protagonizada por Monica Vitti en el papel de Giuliana, una ama de casa burguesa que, a mi juicio, padece una crisis existencial que se torna insalvable. De hecho, la elección de esta película no ha sido mía. Les pedí a los seguidores de mi página de facebook, por la cual os invito a pasaros (ver enlace en la parte superior del blog), que votaran entre las cuatro películas que forman la famosa "tetralogía de la incomunicabilidad" de Antonioni - aunque deberían llamarse del tándem Antonioni-Vitti porque ella colaboró estrechamente en todas - para elegir cuál preferían que se tratara en el blog, y ésta fue la más votada.



Os confieso sin tapujos que, de entre las cuatro candidatas, ésta es la única que no me apetece en absoluto volver a ver. No me malinterpretéis, no es que no me gustara; al contrario, me impactó tantísimo el sinsabor, en su sentido más literal, de la experiencia vital de Giuliana, que creo que no quiero volver a someterme al vacío que me produce empatizar con ella durante las cerca de dos horas que dura el film. Y es que también os manifiesto, claramente, que dudo que ninguna otra actriz hubiera podido transmitir mejor la angustia interna que producen los brotes depresivos, así como sus síntomas externos. Monica sabe expresar la infelicidad, la angustia, el nerviosismo, la desilusión, el cansancio (literal y metafórico), el rechazo que parece percibirse por parte de los demás... en suma, la sensación de incomunicación con uno mismo, con los demás y con la vida, que produce esta enfermedad, de una forma tan convincente que, de veras, pienso que la película no hubiera sido lo que es sin su participación. Mirad tan sólo esta muestra de su magistral actuación; se trata de la escena dónde dice la famosa frase "me duele el pelo":



Verdaderamente, si Antonioni pretendía hablar de la incomunicación, de la alienación más radical, no podía escoger mejor argumento para su película que el de una mujer depresiva en un momento histórico en el que no se podía entender porqué una ama de casa, con esposo e hijo, bien posicionada social y económicamente, se podía sentir frustrada. Antonioni no es el único que habla sobre este tema a principios de los '60. Pensemos en la poesía confesional de la poeta estadounidense Anne Sexton, por ejemplo, que empieza un poema ("Consorting with Angels") diciéndonos que está cansada de ser una mujer, y de estar, por consiguiente, condenada a habitar la esfera doméstica, a resultar atractiva para los hombres únicamente por su aspecto físico, a ser la carcasa de una cabeza hueca. La poeta, que se suicidó a los 47 años de edad, también padeció una depresión ocasionada, en parte, por su incapacidad para acoplarse al rol de "mujer "que su sociedad esperaba de ella y, es bien sabido, que si consiguió vivir los años que vivió fue porque encontró en la escritura una manera de expresar su punto de vista sobre la vida que le había tocado vivir. Este trozo de documental sobre Sexton me parece ilustrativo sobre su obra, ya que nos abre una ventana a la persona que hubo detrás de la escritora:


Giuliana, que al empezar la película ya ha intentado suicidarse y ha sido ingresada en un hospital durante un tiempo (como lo fue, por cierto, Sexton repetidamente después de diversos intentos de suicidio), también sufre por su incapacidad para ser una mujer de su época, con todas las renuncias emocionales, sexuales e intelectuales que ello implicaba en su momento. Sin embargo, su tragedia estriba en que no encuentra ningún medio de expresión que le permita sobrevivir, ni ninguna salida a un laberinto emocional que se va tornando cada vez más angustiante. En efecto, Giuliana es un perfecto ejemplo de las heroínas de Antonioni, que según leí una vez, buscan desesperadamente el amor, pero sólo encuentran sexo. Giuliana, que cree haber encontrado un alma gemela en Corrado (Richard Harris), empleado de su marido, sólo consigue añadir la infidelidad sexual a la larga lista de tribulaciones mentales que padece al estar sumida en un matrimonio  que parece estar destruyendo literalmente su energía vital. De hecho, es una relación en la que sus necesidades y sus deseos parecen no existir. Paralelamente, en el contexto exterior, la industria va ganando terreno a la naturaleza, el hombre va aniquilando el medio ambiente que precisa para poder sobrevivir.



Os podéis imaginar cómo me conmovió, pues, leer unas declaraciones de Monica en las que decía que Deserto Rosso  es, de entre todas sus películas, la que para ella está más cercana a su realidad, ya que en este film ve reflejada su vida; es decir, no se ve a si misma tan sólo como actriz, sino también como mujer. Desde luego, estas aseveraciones encajan con lo poco que se sabe de su vida que, como ya comenté en una entrada anterior, estuvo muy marcada en su juventud por la rebelión contras las expectativas sociales y familiares. Sin embargo, me supo especialmente mal leer que la película está basada en una crisis depresiva que sufrió la propia Monica. De ahí mi sorpresa al leer en el espléndido estudio sobre Michelangelo Antonioni que firma Domènec Font que el director dijo sobre Deserto Rosso, León de Oro a la mejor película en el Festival de Venecia de 1964, que fue "el film menos autobiográfico de mi carrera", declaración de la cuál se desprende que Antonioni no se sentía reflejado en la película de la misma manera que su compañera sentimental. Esta imagen, tomada en un descanso de la filmación, parece representar esta situación a la perfección:


Sea como fuere, la celebración del uso del color que hace Antonioni en el primer film en el que abandona el blanco y negro, es una constante en los escritos sobre la película. Según tengo entendido, Deserto Rosso se sigue considerando un referente en cuanto al uso del color en el cine. Y no es para menos, la verdad, porque Antonioni se propuso que viéramos la realidad a través de los ojos de Giuliana, y las distorsiones que ésta proyecta en la realidad resultan en unos paisajes brumosos, grises, aderezados con unos toques de color un tanto angustiantes. En estas imágenes se puede apreciar la proyección del estado anímico de Giuliana en el paisaje y su entorno. Me impactó especialmente en su momento la escena en que, cuando Giuliana mira unas manzanas, éstas han perdido la vida, se han tornado grises:



De hecho, Antonioni explica que para conseguir estos efectos, tuvo que transformar, literalmente,  "el rostro de la realidad". Por ejemplo, para mostrar esta particular visión del tedio que sufre Giuliana, "había pintado un bosque entero de gris para hacer que se pareciera al cemento, [pero] llovió y el color desapareció." Parece ser que en esta representación visual claramente modernista de la vida de la protagonista, que se centra en la experiencia subjetiva, tal  y como se vive, y no en los hechos acontecidos, narrados desde una pretendida objetividad, también influyó la marcada predilección que sentía Antonioni por la obra de Henri Matisse,que muestra, según nos explica Font, "una contradictoria atracción entre el realismo y la subjetividad."


Desde luego, lo que, en  mi opinión, sí consigue Antonioni, en Deserto Rosso, tanto gracias a una composición de imágenes visualmente impactantes, como al uso de una música perturbadora y alienante, que los críticos curiosamente no suelen mencionar, es sumirnos en una realidad onírica que nos transporta a la psique de Giuliana. Os recomiendo a todos/-as que, si no lo habéis hecho ya, miréis la película. Tal vez, después de escribir esta entrada, hasta yo misma me anime a volvera verla.

¡Que tengáis buen fin de semana!




divendres, 9 de març del 2012

OPINION: ¿Os gusta cómo le queda el pelo rizado a Monica Vitti?

Queridos lectores/-as de este blog, que me consta que los hay y, por cierto, os estoy muy agradecida:

Esta semana he de confesaros lo inconfesable, escribir lo que jamás pensé que escribiría, y es que ya sabéis cómo adoro a Monica Vitti en todas sus facetas. También es de sobra conocido por todos vosotros que para mí es una de las mujeres más guapas que han existido nunca. Por eso, me cuesta dejar constancia de la siguiente opinión... En fin, ahí va: no me gusta cómo le queda a Monica el pelo rizado. ¡Pero nada, eh!

Bueno, ya está, ya lo he dicho. ¡Qué agonía! Pero, es que, de verdad, no entiendo porque se empecinaron en diversas ocasiones, la mayoría de ellas en "gags" cómicos, pero también en alguna película dramática, como La Tosca o El misterio de Oberwald (que, siendo de Michelangelo Antonioni, seguro que de alegre tiene poco), en recogerle el pelo a Monica creando una suerte de cascada, no ya de rizos, sino de tirabuzones a lo Shirley Temple en sus tiempos mozos, que la pobre está para matarla. La salva que es guapísima, pero no sé cómo no se quejó. ¡Mirad, mirad!:


 





Como véis, en las primeras tres fotos, tira que te va por aquello de que lleva el flequillo liso, pero en la última imagen, ¡por favor!, no tengo palabras...  Suerte que, normalmente, imperaba la razón, y Monica llevaba el pelo liso, o moldeable, come es el suyo natural.

En suma, hoy amigos/-as de este blog, os pido vuestra opinión: con el corazón en la mano, ¿os gusta cómo le queda el pelo rizado a Monica Vitti? 

PS: Monica si algún día me lees, o me lee alguien cercano a ti, perdonadme. ¡Ya sabes cuánto te quiero!, pero no te dejes rizar nunca más el pelo, por favor.

dijous, 1 de març del 2012

OTROS REFERENTES INOLVIDABLES: Un paseo por la infancia de la mano de Mina y Raffaella Carrà.

Queridos lectores/-as:

¡Menuda sorpresa me llevé yo cuando descubrí este "gag" cómico de nuestra Monica con Mina y Raffaella Carrà! Y es que tanto Mina como Raffaella fueron una presencia importante en mi infancia, durante los primeros años '80, y lo último que me esperaba yo es verlas actúando con Monica Vitti en el año '74. (Por cierto, aquí Monica tenía 43 años: ¡hay que ver cómo se conservaba! Tanto Mina como Raffaella son mucho más jóvenes y en el clip no lo parece en absoluto.) No os perdáis el número de baño en seco, con escena de Monica nadando en el suelo incluida: ¡desternillante!




Para mí, Mina siempre había sido una diva, una mujer fuerte, eternamente despechada, que cantaba su desamor en canciones melódicas, de corte algo feminista. Siempre, hasta este verano cuando fui a La Feltrinelli de Roma, que para quien no haya estado nunca es como una especie de FNAC italiano, y compré este recopilatorio de las primeras canciones de la cantante:


Desde entonces, este CD se ha convertido en un "hit parade" en mi casa que ni os cuento. Vamos, os puedo cantar todas las canciones de memoria, ¡y eso que no sé italiano! Me sorprendió que fuera un recopilatorio de canciones muy alegres, al estilo que yo llamaría guatequero de los '60. Os adjunto un vídeo de Mina cantando una de las canciones del disco: "Tintarella di Luna".



Sin embargo, para mí Mina siempre estará cantando "Parole", como lo hacía desde el tocadiscos de casa cada noche cuando yo tenía unos siete años:




Y, en cuanto a Raffaella Carrà, ¿qué decir de su presencia en España durante los años '80? Yo la recuerdo actúando en la televisión continuamente, con aquellos movimientos de cabeza algo compulsivos que a mí de pequeña me dejaban completamente anonadada... Cuántas canciones recuerdo, todas ellas alegres, desenfadadas y, ahora que lo pienso, algo picantes... Porque "Hay que venir al Sur" casi que merece los dos rombos que se ponían en la época en el margen superior izquierdo de la pantalla de TV para indicar que los programas en cuestión no eran aptos para menores. Anda, que nos tenían a los niños amargados de tanto tener que escondernos detrás del sofá para ver imágenes prohibidas. ¡Cómo cambian los tiempos, madre mía! Bien, aquí os dejo el vídeo de la canción que no tiene desperdicio. Os recomiendo que os fijéis en dos cosas: primero, la coreografía de los bailarines que acompañan a Raffaella, que no os la comento con palabras porque me dejan sin habla, literalmente; segundo, la escena en la que la cabeza de la protagonista se bambolea de un lado a otro de la pantalla. ¡Dios mío!, ahora que soy mayor no puedo dejar de admirar la elasticidad de esta mujer y, sobre todo, envidiar lo poco que sufre de problemas de cervicales...



No quiero cerrar esta entrada sin tener un recuerdo para la presencia de Raffaella en la parrilla televisiva española con programas como el célebre "Hola, Raffaella": ¿lo recordáis? Aquí tenéis unos extractos del programa en su etapa de los años '90 (aquí yo ya estaba más crecidita), aunque hubo otro programa suyo anterior, del cual no recuerdo el nombre, pero sí la sensación de haberlo visto. En fin, sólo comentaros que estos trozos de "Hola, Raffaella" son tronchantes, y que ella me parece simpatiquísima, como la mayoría de italianos. Me ha encantado darme este paseo por la memoria y revisitarla.


¡Buen fin de semana a todos/-as!

dijous, 23 de febrer del 2012

CINE FORUM: Mamma Roma (Dir. Pier Paolo Pasolini, 1962)

Esta semana se han conjuntado los astros para que yo descubra, o mejor dicho, me instruya acerca de la figura y la obra de Pier Paolo Pasolini. Si os he de ser sincera, descubrí  a este cineasta y escritor viendo una de sus películas a palo seco, sin saber nada de él ni de su contexto. El film en cuestión era Salò o los 120 días de Sodoma (1975), película que siempre había querido mirar y a la que me acerqué por simple curiosidad, sin conocimiento de causa. Ahora sé que esta alegoría sobre el fascismo, centrada en la explotación sexual y el maltrato persistente infligido por un pequeño puñado de burgueses sin escrúpulos a un grupo de jóvenes pobres, escogidos al azar, constituye el testamento fílmico de Pasolini. Sin embargo, en el momento en que yo vi la película, hará unos tres años, vivía totalmente ajena al universo pasoliniano, y la película constituyó para mí una revelación en sí misma tanto por la crudeza con la que retrata el absurdo de la opresión, como por su representación, nítida y sin concesiones, de un micromundo perverso y perturbado. No creo ser ni mucho menos única si afirmo que hay escenas de esa película que se me han quedado gravadas de forma indeleble en la memoria. He aquí un fragmento de la misma que nos da una idea del ambiente que rezuma todo el film:



Bien, aunque la película me gustó muchísimo, en aquel momento no indagué más sobre la obra de Pasolini y mi reencuentro con él no se produjo hasta el verano pasado, momento en que la tienda Discos Castellò de mi ciudad estaba empezando a vender DVDs clásicos a precio de saldo, ocasión que aproveché para agenciarme diversas películas, entre ellas El evangelio según San Mateo (1963). Pese a mi mirada de espectadora "amateur", pude observar en este film una poética de las imágenes decididamente personal, un lenguaje visual distinto, diferenciado, supongo que Pasoliniano, aunque no sé lo suficiente sobre su obra para hacer tal aseveración. En todo caso, sí distinguí en Pasolini lo que yo denominaría, con el sesgo propio de mi formación filológica, una voz propia. Como muestra de lo que quiero decir, os invito a observar esta secuencia:



Sin embargo, Pasolini me empezó a seducir el día que, felizmente, se me ocurrió ir a ver La Notte Brava, película filmada en el año 1959 no por nuestro protagonista de hoy, sino por Mauro Bolognini. La proyección tuvo lugar dentro de un ciclo que se dedicaba a explorar la relación entre obras literarias y sus adaptaciones fílmicas: La Notte Brava, adaptación de Chavales del Arroyo (Ragazzi di Vita), primera novela de Pasolini publicada en el año 1955, me robó el corazón en su última secuencia, cuando uno de los personajes principales, un joven extremadamente pobre que malvive en la calle robando, tira el dinero  que le sobra  (después de una noche de juerga pagada a costa de un hurto) a un vertedero, como si fuera basura insignificante que ya no le sirve para nada. Mirad:


¡Qué cuestionamiento del valor del dinero tan valiente y tan necesario! Como os podéis imaginar, no he podido evitar volar a comprarme el libro y lo estoy leyendo con fruición, aunque la introducción a la novela de Miguel Ángel Cuevas deja, desde mi punto de vista, bastante que desear por su tono poco esclarecedor y pedante. Cuando llegas al texto de Pasolini, sin embargo, te ves recompensada por haber sido una lectora tenaz y haber persistido. La novela trata sobre la vida de unos muchachos que llevan una vida marginal en los suburbios más pobres de Roma al principio de la posguerra; la crudeza con la que habla de los efectos deshumanizadores de la pobreza es, cuanto menos, impactante. Vaya, que de momento me está pareciendo una delicia absoluta y os lo recomiendo fervientemente:


En fin, que ya tenía yo reservado el sábado por la tarde para ver en casa Mamma Roma (1962) cuando me llega una invitación a asistir a un coloquio sobre Pasolini este viernes... ¡de ahí el principio de la entrada de hoy! Os adjunto la información por si a alguien le apetece asistir:


Y es que todo parece coincidir para que yo escuche la voz de este hombre que, ciertamente, me interesa mucho por su marginalidad, por dar voz a discursos tanto políticos como sexuales que, en su momento, eran tabú y que hoy en día siguen considerándose chocantes. A mi modo de ver, Pasolini tenía una valentía y una capacidad de resistencia muy foucauldianas, y el hecho de que perciba en él puntos en común con uno de mis héroes, Michel Foucault, no hace más que aumentar mi estima por él. Los cuatro datos que sé sobre su vida me dan qué pensar: miembro del partido comunista de Ferrara, expulsado del mismo por homosexual, víctima pues de la homofobia, y asesinado en circumstancias nunca esclarecidas; preocupado por dar voz en su obra literaria y fílmica a los pobres, a los considerados deshechos sociales, hasta el punto de que, si la memoria de un programa que vi este verano en la RAI no me falla, a menudo sus películas eran protagonizadas por gente de la calle, no por actores.

Leo que Mamma Roma (1962), cuyo personaje principal es interpretado por la grandísima Anna Magnani y dedicada a Roberto Rossellini, es una suerte de respuesta a la película Roma, città aperta (1945) de este último director, y que trata sobre cómo había cambiado Italia en las dos primera décadas de la posguerra, es decir, desde la aparición del fim de Rossellini.  Por lo que veo, la película se centra en la vida de una prostituta que intenta, sin éxito, dejar la calle y mejorar su vida y la de su hijo. Además, Mamma  Roma parece reflejar la admiración que Pasolini sentía por el arte de corte cristiano. Así, hay una escena en la que recrea el cuadro de Mantegna "Cristo muerto":




Desde luego, la película promete y ya sé que revisitaré Pasolini, al menos, dos veces más. Me quedan pendientes los Escritos corsarios (1975), sobre cómo el discurso neocapitalista de los medios de comunicación condiciona la percepción social de los acontecimientos, y Accattone (1961), la particular visión de Pasolini sobre la vida en los suburbios de Roma; película en la que, por cierto, si  mal no recuerdo, participó nuestra Monica como actriz de doblaje.

¡Buen fin de semana a todos/-as!

dimarts, 14 de febrer del 2012

Hoy es el día de los enamorados y Monica Vitti nos habla de amor...

Queridos lectores/-as enamorados/-as,  y, como no, queridos lectores/-as que no lo estáis en este momento:

Hoy es el día de San Valentín y la ocasión merece que hablemos de amor, ¿no os parece? Hemos visto a Monica Vitti interpretar muchas escenas amorosas, algunas de ellas dramáticas...



... y otras cómicas:


Pero, ¿qué piensa la verdadera Monica sobre el amor?

A petición de Laura Delli Colli, Monica define la palabra "amor" y escribe: "El amor es un acto de fe. En el amor también es bonito exagerar... hasta llegar a encontrar una harmonía y, a veces, una amistad." Ella siempre tan pasional y, añadiría, tan lúcida, porque el amor no siempre entraña harmonía, ni amistad. Y, yo me pregunto: ¿puede durar un amor sin amistad?

Años después, Maria Grazia Recanato le preguntaría a Monica: "Cuál es su idea del amor entre un hombre y una mujer?" Dejando de lado el heterosexismo de la pregunta que, a mí personalmente, me molesta profundamente, me gusta mucho cómo empieza a responder Monica. Dice: "Depende siempre de cómo es el hombre, de cómo es la mujer." Pues claro, ni que los hombres y las mujeres fuésemos hechos en serie, salidos todos y todas de un mismo molde. ¡Vaya chorrada de pregunta! En fin, a lo interesante... Monica sigue: "Se tiene que reinventar todo cada vez; lo importante es no perder la fantasía de los sentimientos", y es que amar es inventar, es crear, es descubrir lo bello en lo cotidiano.

Me gusta mucho este compendio de declaraciones de Monica sobre el amor que hizo la RAI porque, aunque contiene declaraciones tanto serias como jocosas, nos da una idea del lugar que ocupa el amor en su vida:

Monica Vitti habla de amor (compendio de fragmentos de entrevistas de la RAI)
(El link debería remitiros al video "L'amore per Monica Vitti". Si no lo hiciera, veréis que es uno de los vídeos que se encuentran a la derecha del vídeo principal que os muestre la página de la RAI.)

Ya habéis visto que Monica opina que siempre deberíamos estar enamorados. Yo estoy de acuerdo con ella, siempre deberíamos estarlo, no ya necesariamente de una persona, sino del amor y de la vida. Así que, con esta reflexión me despido por hoy y os deseo un muy feliz día de los enamorados, pero, sobre todo, os deseo que retengáis siempre la capacidad de enamoraros, en el sentido más amplio del término, sean cuales sean las circumstancias de vuestra vida.

¡Hasta pronto!

dijous, 9 de febrer del 2012

BIOGRAFIA: La trayectoria personal y profesional de Monica Vitti en "Mille e Una Monica"

Queridos lectores:

Hoy comparto con vosotros este documental realizado por la RAI sobre Monica Vitti. Se llama "Mille e Una Monica" y es un trabajo espléndido que pretende dar una visión global de todas las facetas de Monica como artista, así como algunas pinceladas sobre su vida personal. Con el tiempo, iré profundizando en algunos de los aspectos sobre Monica que se apuntan en este vídeo; por de pronto, me parece un documento espléndido para hacerse una idea de la trayectoria de Monica.

Os confieso que la parte que a mí me ha gustado más es una entrevista en la que le piden a Monica que se defina a sí misma. (De hecho, estuve a punto de colgar ese segmento como "PERCEPCIONES DE MONICA (2): Monica describe a Monica" pero, como véis, al final he decidido colgar el documental entero porque es muy interesante). Bien, Monica responde que si ella supiera quién es en realidad Monica Vitti ya no tendría dudas, y que considera que la duda es necesaria para la vida.

Os dejo pues con este pensamiento de Monica que, al defender la necesidad de vivir sumida en la duda, se muestra, a mi modo de ver, perpetuamente abierta al cambio y a la evolución. ¡Sólo me queda desearos que disfrutéis  de "Mille e Una Monica"  tanto como lo he hecho yo misma !

¡Hasta la próxima!











dijous, 2 de febrer del 2012

OTROS REFERENTES INOLVIDABLES: Alberto Moravia (1907-1990) y la novela realista italiana

Se veía venir que acabaría escribiendo una entrada sobre Alberto Moravia. De hecho, ya me he referido a su obra en este blog en un par de ocasiones: concretamente, a la relación intertextual que se puede establecer entre sus novelas y las películas de Michelangelo Antonioni.


Como ya creo haber mencionado anteriormente, descubrí a Moravia hará cosa de medio año y en este intervalo de tiempo he leído dos libros suyos que me han impresionado profundamente: el primero, me parece una lectura de aquellas que marcan un antes y un después en la vida de cualquier lector (o, al menos, de eso estoy segura, de esta lectora). Se trata de La Romana (1947), novela sobre una muchacha que, debido a una nefasta relación de dependencia con su madre (mujer amargada por su pobreza  y, por consiguiente, extremadamente materialista), se ve abocada a la prostitución en la Italia de los años treinta, dominada por la intolerancia fascista y por un clasismo virulento.



El segundo, El tedio (1960), cuestiona los límites del "vacío existencial" de la burguesía italiana de la posguerra, centrándose en un joven adinerado que verá cómo su identidad de artista "alternativo", basada en el hastío que siente ante la vida acomodada, se desdibuja a manos de su joven amante, una muchacha cuya verdadera (y, a mi juicio, patológica) falta de empatía, la hace personificar el verdadero tedio de una vida completamente carente de "sentido y sensibilidad".


Me gustó mucho la introducción de Ana María Moix a esta última novela, en la edición de la editorial Debolsillo, y hacía días que tenía ganas de consignar aquí un fragmento de la misma. Me parece un texto didáctico, erudito y aclarador para el lector o lectora que, como yo, se aproxima a Moravia para subsanar una laguna cultural y que, por tanto, precisa de una explicación sobre el contexto histórico italiano y sobre el género de la novela realista en dicho país. De hecho, gracias a Moix, estoy leyendo a Elio Vittorini (¡magnífico!) y espero hacer lo propio con otros autores que ella también menciona como  representativos de la novela italiana de posguerra. Creo que lo que ella tiene que decir es más interesante que cualquier comentario que pudiera hacer yo, así que os dejo con sus palabras. Moix explica:

"Por aquellos años [los sesenta], sus miles de lectores [de Moravia] sabían ya perfectamente qué les aguardaba - y qué buscaban - en un 'nuevo Moravia'. Sabían que el 'último Moravia' les enfrentaría al drama existencial del hombre contemporáneo, o, mejor dicho, a algunos de los componentes esenciales de ese drama. Y sabían que Moravia lo haría con la contundencia, la rotundidad, el lenguaje exacto, directo y crudo de la estética narrativa que, después de la Segunda Guerra Mundial, él mismo fundamentó: la estética de la novela realista italiana en cuyo cultivo brillaron nombres tan determinantes como los de Elsa Morante, Cesare Pavese, Natalia Ginsburg, Vasco Pratolini y Elio Vittorini. El desenmascaramiento de la doble moral de las clases pudientes, la vaciedad de los representantes de la burguesía acomodada que había apostado por el fascismo como arma de supervivencia, la inclusión de las teorías marxistas y freudianas como factores capaces de delinear la verdadera naturaleza de los avatares sociales y del carácter oculto de las pasiones humanas, el desvelamiento de la sexualidad como pulsión esencial del comportamiento humano y el tedio como sentimiento demoledor de la vida de los hombres son algunos de los elementos recurrentes en la obra narrativa de Alberto Moravia [...]."

Aún recuerdo cómo me fascinó reconocer en estas palabras los dos textos que ya había leído (siempre leo primero la novela y luego la introducción a la misma, porque, esta última suele explicar la trama - ¡no lo soporto! - y además me gusta llegar "virgen" a la lectura, no mediatizada por los comentarios de otro/-a). Me pareció especialmente interesante la conjunción de las teorías marxistas y freudianas en la obra de Moravia que apunta Moix, al ser éstas en cierto modo antitéticas: la primera, construccionista e historicista y, la segunda, de tendencia más esencialista y atemporal.

En suma, sólo quiero recomendaros que, si no lo habéis hecho ya, leáis a Alberto Moravia, escritor existencialista que se proclama heredero de Dostoyevski y que, al hablarnos del pasado, también nos habla del presente de una forma incisiva y, en ocasiones, demoledora.

Cierro esta entrada con un fragmento de La Romana que a mí me impactó y me emocionó (¡como os podéis imaginar lo tengo requetesubrayado!) y que creo resume muy bien la postura vital que emana de las novelas de este gran escritor. Dice así:

"A veces se me hacía extraño ser tan distinta en la soledad de cuando estaba acompañada, en mis relaciones conmigo misma y con los demás. Pero no me hacía la ilusión de estar sola y experimentar sentimientos tan violentos y desesperados. Creía que por lo menos una vez al día todos debían sentir la propia vida reducirse a una situación de angustia inefable y absurda. Sólo que a los demás ese conocimiento no les producía ningún efecto visible. Salían después de sus casas como yo, e iban de un lado para otro representando sinceramente sus papeles que no tenían nada de sinceros. Y ese pensamiento me confirmaba en la convicción de que todos los hombres, sin excepción, son dignos de compasión, aunque no sea más que porque viven."

¡Feliz fin de semana a todos/-as!